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domingo, abril 14, 2024

Megan Rapinoe, capitana de la selección de fútbol de E.E.U.U. divide a la afición

La vuelta triunfal de la selección de fútbol femenino de Estados Unidos con la Copa del Mundo, ha polarizado a la sociedad americana en torno a la figura de su capitana

La capitana de la selección de “soccer” femenino, llegó a Nueva York con la Copa del Mundo (segunda consecutiva) y con un discurso que no ha dejado indiferente a nadie.

“Tenemos el pelo rosa y morado, tatuajes y rastas, tenemos chicas blancas y negras, heterosexuales y gays”, dijo frente a unas 300.000 personas. Días antes, en una emisora de televisión, Rapinoe declaró que si ganaban la Copa del Mundo no iría “a la puta Casa Blanca”. La jugadora es muy crítica con el presidente Trump, se negó a cantar el himno nacional en los partidos, y llegó a hincar la rodilla durante el mismo, en señal de solidaridad con los jugadores de fútbol americano que protestaban contra la brutalidad de la policía.

Megan Rapinoe, lesbiana y militante de la paga igualitaria entre hombres y mujeres en el fútbol, icónica en su estilo, ha dado la vuelta por todos los platós, su imagen se ha multiplicado y algunos han tratado de aprovecharse de su fama. “Mi primera acción (como presidente) será pedir a Megan Rapinoe que sea mi secretaria de Estado”, manifestó el gobernador de Washington y precandidato a la Casa Blanca, el demócrata Jay Inslee. “Creo que lo que dijo, y que nos inspiró tanto, es una clara antítesis a la política exterior del presidente”.

La propia Rapinoe hizo bromas con una posible carrera presidencial “lo siento, estoy muy ocupada”, dijo en Nueva York. Algunas voces han ido más allá y le otorgan el status de leyenda, como Jesse Owens, Martina Navratilova o Muhammad Alí.

La deportista se ha colocado en el centro de las críticas de los conservadores, el locutor ultraconservador Rush Limbagh, la acusa de buscar beneficio con su activismo. Además de las críticas, su imagen en los posters del metro de Nueva York fue profanada con insultos homófobos. La profesora Bonnie Morris, en declaraciones a la BBC, explica parte de la reacción a Rapinoe como un rasgo de machismo. “Mucha gente preferiría que ella marcase un gol y no dijera nada, porque no quieren lidiar con una heroína americana que es una orgullosa ídola bollera”.

La palabrería, sus demandas progresistas y su descaro, sólo han caído en la vorágine política de un país partido en dos mitades, con un sentimiento de confianza y orgullo nacional en mínimos nunca registrados. Un lugar que no se pone de acuerdo ni ganando la segunda Copa del Mundo.pixabay

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