Turismo

Viajar por el mundo: Almendralejo, ciudad del cava

Almendralejo

Iniciamos la sección TURISMO con este artículo, con una serie dedicada a viajar por el mundo descubriendo gente y lugares que no forman parte de rutas turísticas habituales, pero que tienen interés informativo debido a su pasado, su idiosincrasia, su forma de vida y su cultura. Cual viajero impenitente descubriremos los rincones y personajes que habitan en cualquier recóndito lugar de este planeta llamado Tierra.

En la Ruta de la Plata, que discurre desde Gijón a Sevilla en España, a 25 kilómetros de Mérida (La Bimilenaria Emérita Augusta, fundada por el emperador romano César Augusto), y a 170 kilómetros de Sevilla, existe una tierra roja y fértil que se extiende como una mancha verde en torno a la capital de esta pujante comarca denominada Tierra de Barros, que da nombre a una denominación de origen de vinos de esta zona del suroeste de España y a tiro de piedra del hermano país portugués.

A este viajero impenitente, le  sorprende el cambio que se produce a medida que se adentra en esta bella y fértil comarca, pasando de zonas áridas y pedregosas a una imagen de viñedos en la mayoría de los casos en armonía con el otro cultivo de la zona, que es el olivo, y que produce una aceituna de mesa de excelente calidad, así como un aceite de oliva, con gran prestigio en el mercado internacional.

Al entrar en esta bonita ciudad de algo más de 34.000 habitantes, llama la atención en las glorietas de entrada  el slogan “ciudad del cava”, ya que siempre se asocia cava con Cataluña. Sin embargo desde hace unos años y gracias al empeño del enólogo Aniceto Mesías y el empresario Marcelino Díaz, aunaron esfuerzos y produjeron el primer cava extremeño, que lo llamaron “Vía de la Plata”. Desde sus inicios no han sido pocos los productores y cooperativas que los han imitado, con este producto que siempre se asocia con Sant Sadurní d,Anoia o Vilafranca del Penedés, zonas históricas de producción de este vino espumoso.

En la actualidad se produce cada año más de seis millones de botellas de cava, y aún no han tocado techo de producción. Llama la atención dentro del casco urbano unas altas chimeneas circulares de ladrillo rojo, que algunas están integradas en edificios de viviendas, la razón de esta peculiaridad nos la facilita un muy amable vecino que nos comenta que son “bienes protegidos”, ya que reflejan las fábricas alcoholeras que tenía en el siglo pasado la ciudad y que su número aproximado son catorce.

Actualmente solo existe una a varios kilómetros del casco urbano, ya que además del cava, hay sobre 20 bodegas que embotellan un vino de gran calidad, y ésta forma de comercialización es más rentable que quemar vino para producir alcohol. Llama la atención de este viajero las empresas de aderezo de aceitunas que conviven junto a las bodegas, y una pujante industria auxiliar que ha crecido al calor de éstas, aprovechando su especialización para exportar su buen hacer en la construcción de grandes depósitos de almacenamiento, no sólo de vino y aceite sino para todo tipo de productos industriales. No es extraño ver en cualquier parte del mundo empresas de calderería en instalaciones petrolíferas, o grandes obras de ingeniería.

Antes de continuar mi ruta, asistí a un acto muy interesante, porque se celebró en el ruedo de la magnífica plaza de toros, y en una noche con una temperatura muy agradable, las bodegas y otras empresas de la zona exponen sus productos, los cuales se degustan por módicos precios cualquiera de ellos, como promoción de sus productos.

Y llamó poderosamente la atención de este viajero un stand, de Bodegas Orán, que junto a sus vinos Flor y Entremares, ofrecían una degustación del primer producto de fama mundial de Extremadura : el Jamón con denominación de origen, y la presentación de los platos era tan perfecta y atrayente que no pude resistir la tentación de preguntar como y quién lo había realizado. Nos sorprendió que el “Cortador de Jamón“, (una profesión que es un efímero trabajo realizado por profesionales que son muy valorados y  su presencia en cualquier evento es motivo de prestigio), era un joven de 18 años llamado Dani Acedo, que compagina sus estudios con esta profesión que le viene de herencia familiar, pero que a pesar de este factor, influye la técnica, habilidad y cualidades, ya que con la habilidad del corte” Permito mostrar todas las propiedades, aromas y sensaciones que nos ofrece este producto”.

Lo que comenzó como una afición, se ha convertido en una profesión con un brillante futuro para Dani, Como persona que está llamada a ser de reconocido prestigio en su profesión, es muy cercano y quita importancia a la información que nos ofrece su amigo Cristian, ya que en la pasada Feria de Abril de Sevilla, se lo han disputado las mejores casetas de feria. En estos momentos se está preparando para presentarse en los concursos de corte para optar al reconocimiento que estamos seguros lo va a conseguir.

Nos despedimos de esta acogedora ciudad y nuestra ruta continua por los balnearios de aguas termales que hay en nuestro camino que son El Raposo y las Termas Romanas de Alange, estas últimas declaradas Patrimonio de la Humanidad, pero esto ya forma parte de otro artículo.

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